La inocencia de los ochentas no sólo se veía reflejada en la música con los videos y las vestimentas de Flans, y en el cine con cintas como Volver al Futuro. Los comics también eran exagerados, ingenuos e infantiles.
Sin embargo, como en todo, había sus excepciones. Y había gente a la que no le gustaba lo que estaba escuchando/viendo/leyendo.
Los comics comparten más con la literatura el ritual que la forma. El tomar ese ejemplar y sentarte o acostarte a leer e imaginar lo que está ocurriendo, siguiendo muy de cerca a los personajes y su personalidad. En cuanto a la forma, están más apegados al cine, pues de entrada la planificación de una película en gran parte comienza con un storyboard: dibujos secuenciales que nos mostrarán qué, cuándo, cómo y a quiénes estamos viendo en cada cuadro. Y sin embargo, ni cine ni literatura, el comic es considerado, por algunos, como el noveno arte, con sus reglas aparte.
Pero si se trata de hablar de literatura revolucionaria dentro de los cómics, existen varias historias y autores que precisamente, cambiaron el concepto que se tenía de este medio de entretenimiento, y lo más curioso de todo, es que nacieron una detrás de otra.
Dos ejemplos son claros y son de los que platicaré a continuación. El año era 1986 y Frank Miller imaginó como sería el futuro de Batman. No, no sería casado con Gatúbela y con pequeños batichavitos jugando alrededor del tío Robin y batiperritos corriendo en una Baticueva llena de fotos con Superman, Linterna Verde y la Mujer Maravilla. El futuro de Batman, como sus orígenes, era obscuro, desolador, para sentarte a llorar.
The Dark Night Returns fue una miniserie de cuatro números donde el autor nos presentaba como Bruce Wayne regresaba a los 55 años a ponerse el traje de Batman para combatir a un crimen desatado y sin reglas, apoyado a su convenciencia por un gobierno opresor y dictatorial, y que tiene un gran cómplice en los medios de comunicación, y que por si fuera poco, hay alguien a quien no le parece pero no le queda otra opción más que seguir siendo el boy scout más grande del planeta, Superman. En plena guerra fría, vemos reflejado en esta miniserie el conflicto entre la URSS y EUA así como el terror del poder nuclear. Conocemos también a un nuevo Robin, ahora mujer, y veremos cómo el Joker se suicida.
El autor se encargó del guión y del dibujo, sentando las bases para lo que en un futuro sería un estilo muy particular e original en cuanto a la imagen que maneja Miller, y en cuanto a la escritura y el mood, nos demostraría que un comic de superhéroes no tenía que ser a como nos tenían acostumbrados.
No por ello quiero decir que se vinieran haciendo porquerías, sino que, en el caso específico de Batman, recordemos que la imagen que la mayoría de la población del planeta tenía, era la del programa de televisión, y que en su momento fue divertido, pero al mismo tiempo le hizo bastante daño a lo que en realidad debería ser el personaje.
La influencia de esta mini serie continúa hasta nuestros días, y junto con otra saga escrita por Miller para el Hombre Murciélago, Batman:Year One, han servido de inspiración para las más recientes cintas del personaje, e inclusive hasta para la de 1989. Hace poco sacaron una mini serie de Spider-man demasiado parecida a The Dark Knight Returns, que está bien, pero si es una copia chafa, y el tratar de crear historias obscuras con superpersonajes y antihéroes continúo durante el resto de la década y hasta la primera mitad de los noventas, algunas mejor logradas que otras, por supuesto. En el 2001, Miller sacó la secuela de su propia creación, The Dark Knight Strikes Again, y a pesar de que también es buena, el impacto cultural dentro del medio que tuvo la original no se compara.
Por su parte, en el mismo 86, mientras un amigo mío lloraba en mi casa porque Hugo Sánchez falló el penal en el mundial, el medio del comic era sacudido de nuevo debido al lanzamiento de la mini serie de 12 números titulada Watchmen. Al contrario del ejemplo anterior, en esta nos presentaba todo un universo de personajes nuevos. Superheroes en su mayoría retirados por el tiempo, o por una nueva generación, con la amenaza de una guerra nuclear contra la URSS muy latente. La historia y el gran misterio de la saga arranca cuando uno de los superhéroes es asesinado anónimamente, y entonces poco a poco nos daremos cuenta de que estos hombres y mujeres a los cuales los ciudadanos comunes y corrientes admiran y ven para arriba, son tan humanos como ellos mismos, por lo que veremos mucha violencia, mentiras, violaciones, ojetadas y demás.
Watchmen fue escrito por Alan Moore y dibujado por Dave Gibbons y después de su trabajo, también nos dimos cuenta de que los equipos de superhéroes no tienen porque llevarse bien a huevo entre ellos. "Super amigos" Bah! Ya no más. Watchmen ha sido la única novela gráfica que ha sido galardonada con un Hugo Award, que son otorgados anualmente a lo mejor de la ciencia ficción y la fantasía, sobre todo en cuanto a libros se refiere.
El año que entra se estrenará en el cine "Watchmen" dirigida por Zack Snyder, el mismo que dirigió "300" y que, coincidentemente, es una obra de la autoría de Frank Miller y si la adaptación se trata de apegar lo más posible al comic, entonces seguramente revolucionará la manera en la que hemos visto las películas de superhéroes.
Ambas historias han sido recopiladas y reimpresas en muchas ocasiones, por lo cual no hay problema en acercarse a una tienda de comics especializada para conseguirlas y si no, hasta en Amazon las venden.
Miller no ha parado ahí, siendo el responsable de otras grandes historias como todo el universo de Sin City, un legado importante para Daredevil y para el mismo Batman. Moore es responsable de otra de las obras que transformaron a Batman, The Killing Joke, en la que, entre otras cosas, veremos como el Joker viola y deja inválida a la original Batichica, además de la novela gráfica V for Vendetta, From Hell y La Liga Extraordinaria. Las tres ya han tenido adaptación en cine, siendo la última una porquería y muy pero muy lejana de las miniseries que él ha escrito con estos personajes.
No son los únicos autores e historias que han cambiado el curso de los comics, sin embargo, entre más pasa el tiempo, más se consolidan estos dos trabajos como unos verdaderos clásicos que le dieron la vuelta y revolucionaron este medio tan libre y aún explotable.