Sábado por la noche. La tocada de una de las mejores bandas punkis se había cambiado de último momento y en lugar de llevarse a cabo en la cochera de una misteriosa casa en la Portales, la multitud se dió cita en la glorieta de Vértiz en el impopular billar “La Baranda” quienes sus queers dueños ignoran que este nombre en argentino quiere decir La Peste o La Hediondez.

Niños punks empezaron a llegar al lugar, casi todos, atraídos por el My space de la banda regiomontana en cuestión. Si no vas al Chopo, es raro ver adolescentes punks hoy en día, la verdad es que el Emo cada vez esta más en boga y es difícil encontrarte con una crestita decente, capaz ya no digamos de intimidar sino de sobresalir.
No sé como sea por sus tierras, pero al menos aquí en DF cuando una propa dice “8pm” es correcto aparecerse como a las 11 y lo más probable es que el tokín no haya ni empezado. Esto es perfectamente normal y fue exactamente lo que sucedió.
Las cervezas (27 pesos la modelo especial no manches) me las servía un simpático gordito de cejas depiladas imitador en otros días más prolijos de “La Baranda” de Paquita la del Barrio.
Si hubiera sido verano nos hubiéramos cagado de calor, sin embargo, aunque estaba fresco, los horribles ventiladores (esos que son de madera con bejuco y tienen 3 focos con pantallas de vidrio soplado) estaban prendidos al máximo, creo para disipar el olor a sudor, baño y cerveza junto al escenario, que por cierto,
era inexistente. El piso de baldosa donde tocaba el grupo alojaba lo que parecía ser una convención de amplificadores. Un Crate para la guitarra en el cual estaba conectada la voz, un Fender para guitarra en el cual estaba conectado el bajo, un Peavey para bajo en el cual salía la guitarra junto a una batería puteada. No recuerdo la banda que abrió pero fueron los que hicieron el paro para que la tocada ocurriera y prestaron los instrumentos. Tocaban new metal, perdón! nû metal y cantaba en inglés y tenían de esos nombres que se ponen las bandas que no van a cambiar el mundo. Las voces deseperadas de la audiencia (de 300 éramos 5 mujeres de las cuales dos estaban en la barra) proclamaban: “Una de rock en tu idioma!”, “Ahora sí una buena!”, “Cálmate Phil Anselmo!” y la clásica “Black Sabbath!” con fervor.
Como estaba muy de buenas pues los tiburones le habían ganado 3-0 al Tigres, además de que las amigas con las que venía acababan de hacerse novias, bajé a darme unos hitterazos con mis ídolos, los geniales, los regios, los grandes Margaritos. Entre otras cosas hablamos de “Todo mundo conoce al Puny”. El cantante me dijo que si le daba una chela me daba un caset con sus grabaciones y un fanzine con sus dibujos. Sí, un caset. Sólo gente idiota saca y compra casets en el 2008. Los Margaritos y yo somos esa clase de gente,como bien dirían los Inservibles. Eso es ser vintage y no mamadas,así que acepté de inmediato y le pedí una chelototota para obtener tan preciada joya retro musical.
La tocada era un diluvio de estrellas del pijo punk: (pijo: término que en España sirve para definir al fresa, Mugretone Interior acuñó el término y lo aplicaba para definir la música que hacía su banda Los Webelos. Básicamente se refiere al punk que hacen los punks que no son pobres o los punks “bien”) Por ahí deambulaba el Borrego (La Experiencia Paranormal del Bebé (LEPDB) , Los Inservibles, El Borreguito esta solito, Los Pompis, creador de hits como “Ser rico es lo de hoy”) El Yecal, finísimo escritor pijo punkista, creador del sello radical cultural “Vómito en la vagina records” y la mitad de esa banda ya desparecida LEPDB. También la planilla entera de Bateada : El Coño, el Loco y el Mormón.
En fin, que entre tanta personalidad, se hicieron de palabras y hubo un connato de pelea con los del bar, lo que provocó que a la mera hora no dejaran tocar a las bandas abridoras, por lo cual me volví a perder la actuación de Bateada, banda seminal, osea, con mucho semen.
Al menos tuve la fortuna de ser la única testigo que vió a los Inservibles en el Under el jueves pasado.
En fin, la hora llegó. Los músicos (todos con camisetas de películas gore como Bad Taste) conectaron sus no instrumentos y empezaron a darle, desde el momento en que sonó el primer acorde, los pijo punkers empezaron a jugar al slam provocando a las paredes, sillas, botellas de cervezas, otros pijo punkis y obvio a los nu metaleros que no daban crédito y veían con terror como sus intrumentos se iban llenando poco a poco de escupitajos, mocos, cerveza y sangre.
Un tributo digamos inocente, para un grupo que pasará a la historia por tener un cantante que (en un acto sólo equiparable a Divine) defecó y se comió su caca en un concierto en vivo.
Si yo cantara en un grupo así, me pondría un casco de futbol americano, pero al Edwin parecía importarle poco el ataque de la gente que frecuentemente lo derribaba contra la batería del Alex que continuaba el ritmo impávido, mientras el Ardilla y Alfredo trataban de escudarse de los proyectiles que les lanzaba la audiencia durante sus interpretaciones. Los pijo punkers hacían gigantescos sandwiches humanos, poniéndo hasta abajo el punki sangrante más pedo y acto seguido cayéndoles encima unos 20 o 30 de ellos, formando montañas humanas como de porristas ebrios que alcanzaban la altura de los ventiladores que cortaron las manos y brazos de más de uno, haciéndo correr la sangre por el lugar y los vidrios de los focos que nos dejaron a oscuras en un campo de batalla, lo que los de Monterrey aprovecharon para interpretar sus clásicos: “Lorena me dejó”, “Prepa Tóxica”, “Dios anda pedo” y la canción de 2 minutos (de duración) que es el himno de la generación pijo punker llamada “El mundo ya no sabe roquear”.
Una televisión que estaba en la pared fue arrancada por un anónimo, la caja idiota se estrelló en el piso y produjo un estruendo espantoso además de una parvada de cristalitos sobre el suelo que hacían letal cualquier caída humana. Mis amigas (Osa, americana negra de la bandooootota de Kill Rock Stars The New Bloods ( HIPERVÍNCULO http://www.myspace.com/thenewbloods www.myspace.com/thenewbloods) y la mexicana burlesquera Chichis Glam (www.myspace.com/chichisglam) , se entusiasmaron tanto con el rock y la destrucción que empezaron a tener sexo lésbico en vivo lo que provocó chiflidos de aliento entre la juventud.
A estas alturas los dueños querían parar a toda costa este magnífico concierto, alegando daños a sus instalaciones, pero haciéndo caso omiso Los Margaritos no bien terminaban una rola cuando empezaban otra con furia total. No fue hasta que el dueño bajó el switch de luz y tacleó al baterista que se dejó de oír escándalo, pero ya era demasiado tarde e igual el concierto había acabado.
No hay pretexto, adelántandose a Radiohead, el nuevo disco de los Marga (www.myspace.com/losmargaritos) es gratis y se baja desde su space.