Es la última vez que platico del tema…
Y es que sé que ya hemos tocado el tema una y otra vez, pero me encontré con esto que se los había guardado precisamente para cuando hiciera el post sobre el comportamiento en las salas de cine.
Ya tiene rato, salió publicado el 29 de enero del presente año, en Reforma.com.
La verdad es que me creo la mitad, sobre todo porque ya ven que uno diario se topa a un wey que practica fisiconstructivismo verdad? a esos mameyes les encanta ir al cine! Pero bueno, se los dejo al costo.
Eligen a quién callar en el cine
Las ancianas y los hombres que reflejan su hábito de acudir al gimnasio pueden salvarse de que los callen si contestan el teléfono en plena película
Hugo Corzo
Ciudad de México (30 enero 2007).- La experiencia vicaria que representa el cine requiere de cierta condición espía y para mantener la discreción necesaria y echar un vistazo a través de la ventana a las vidas de múltiples personajes ficticios, la gente exige silencio.
Así, los primeros instrumentos que están en la mira de la prohibición son los teléfonos celulares.
Pero, aunque a la mayoría de la gente le molesta que alguien hable por teléfono dentro de la sala, las personas escogen a quién pedirle que apague el celular dependiendo... como quien dice: "depende el sapo, es la pedrada".
La semana pasada, Mauricio Zavala, un joven universitario estudiante de la licenciatura en sistemas, hizo la prueba.
Él, en compañía de un amigo, acudió a una sala de cine a ver una película de poca acción y muchos diálogos que aún está en cartelera.
Justo en uno de los primeros momentos climáticos del relato, recibió una llamada en su celular, que está programado con un fragmento de la escandalosa música electrónica de los Chemical Brothers para que le avise de la llamada entrante.
Mauricio, en lugar de desviar la llamada, la tomó y comenzó a platicar, en voz baja, con su interlocutor; casi de inmediato, un adulto que estaba sentado frente a él, quien iba acompañado de otros dos jóvenes, le hizo callar.
El joven se disculpó y apagó su teléfono.
Minutos más tarde, a un par de butacas de Mauricio, Felipe Castillo, dueño de un gimnasio e instructor fisicoconstructivismo de 1.85 metros y 100 kilos de peso, tuvo la misma experiencia, pero con diferentes resultados.
El hombre que había callado al joven universitario volteó hacia el lugar de donde salía una voz que, cínicamente, decía que estaba en el cine, pero que podía hablar.
La única reacción del molesto espectador fue platicar con sus acompañantes acerca de la falta de respeto que significa no apagar el teléfono y tomar llamadas en plena proyección de una película.
Aunque la llamada de Felipe duró unos cuatro minutos, no hubo nadie que le pidiera salirse, terminar el telefonema o que saliera a buscar a algún empleado del cine para quejarse.
Pero no sólo los grandes fortachones tienen esa licencia; al parecer, las abuelitas tipo Sara García también pueden pasar por alto ese requisito.
En una función dominical en una sala de cine en Plaza Universidad, dos adultas mayores entraron a ver un thriller.
Antes de la mitad de la película, una de ellas recibió un par de llamadas, y aunque generó molestia al principio, los espectadores de la fila siguiente se percataron de la edad de la mujer y la dejaron terminar sin apuros sus telefonemas.
"La mayoría de la gente se molesta", confía Renato Herrera, empleado del lugar, "pero pocos se atreven a decir algo más que el típico '¡shhh!'; sólo cuando se la pasan toda la película con su celular sonando vienen con nosotros a decirnos".
La distinción entre quién puede hacer ruido y quién no en una sala de cine ha llegado a casos extremos, recordó Renato.
"Una vez vino una pareja con su bebé, un niño muy chiquito, de meses, y se les hizo la advertencia de que no es película para niños, pero aún así entraron; ya adentro, el niño se puso a llorar todo el tiempo".
"Un señor que venía con sus hijos, dos chavos ya jóvenes, le pidió que se salieran; se hicieron de palabras y el papá del bebé lo empezó a golpear", relata.
Lo increíble del caso, agrega, es que la gente de la sala apoyó a la pareja del bebé y criticó al otro hombre, a quien tacharon de insensible.





Estoy tratando de escribir un post acerca del “tema de actualidad” que es el aborto, y que por fin hoy salió en todas las primeras planas a ocho columnas que ya es legal, que ya se puede interrumpir el embarazo sin hacerlo clandestinamente, que todo el ruido conservador de reaccionarios derechistas se los cargó el payaso, que chance nuestros legisladores no estén tan tarados como pensábamos y que pronto vendrán otros avances importantes como la aprobación de las sociedades de convivencia y el fin de la prohibición de la Cannabis.
Así que llama a cada rato a ver si quiero algo que acaba de sacar de la ultratumba y aunque le he repetido hasta el cansancio que gracias, que estoy bien, que no necesito más blusas, maletas, sábanas o bolsitas, que estoy muy concentrada “trabajando” en este blog, que de verdad no me hace falta nada, que chido liro jefecita, cada cinco minutos tengo que interrumpir la escritura porque me llama a la recámara para que reflexione si ese portarretrato me lo quedo o se va.
¿Por qué? Porque nos guste o no, todos la vemos. Nadie está exento de enterarse de quién es Yahir, o si Lety la fea se volvió guapa. Es parte de nosotros, y no podemos evitarlo. La televisión es un lugar común, en todos los sentidos. Aun cuando mi promedio de exposición a la televisión es de menos de una hora a la semana, me entero de lo que sucede en los ámbitos nacional e internacional gracias a otros medios, a lo que te dicen otras personas, a lo que oyes mientras escuchas una conversación ajena. Otros la detestan, le llaman la caja idiota, le echan la culpa de la situación nacional, le dan cualidades de dictador y al mismo tiempo le dan la misma –o más- importancia que la gente que sí la ve. (¿Les suena?)




Ha medio siglo de su muerte, Pedro Infante vive. Ídolo del pueblo, lo recordamos siempre cantado y alegre, símbolo de la rectitud y el trabajo del mexicano pobre pero honrado, culpable de la moda del bigotito recortado que se niega a morir,Don Pedro (sí así con nombre de bebida fuerte) sigue siendo la imagen carismática del triunfo popular.
Se propone apagar todas las luces para darle un respiro al PLANETA!!! (La propuesta nace desde Caracas y ya se realizo en Sidney, Australia, y Paris, Francia).¿Ya se realizó? ¿Cuando? ¿Porqué no nos enteramos? No salió en las noticias que yo recuerde. ¿Y que? ¿De plano todo mundo apagó las luces? No creo nadita de nada.Si la respuesta es masiva, el ahorro energético puede ser brutal. ¡Ah! Entonces quien descansa son las máquinas, no el planeta, ¿cierto? Es decir, si apagamos las luces por 7 minutos, ¡¿al planeta qué ?! Solo 7 minutos, a ver que pasa. Pues que estaría de huevos que de plano todos apagáramos la luz y que un cohete se estrellara contra la Tierra porque nomás vio un hueco negro, como cuando apagas la luz en la carretera.Tomemos CONCIENCIA del CALENTAMIENTO GLOBAL, De que tengo conciencia, tengo conciencia, pero como que no me estás explicando bien que pedo con apagar la luz. Miren nada mas el ejemplo de los osos polares........ los iceberg se están derritiendo y junto con eso los osos mueren cada día y ya no porque los cace el hombre, sino porque estos animales tienen la peculiaridad de aprenderse sus rutas en el mar, y con los derretimientos se pierden y se ¡mueren ahogados! Bueno, justo ayer, (para que vean que estos pinches mails en cadena nomás quieren apantallarnos con que saben un chingo) estaba leyendo que en efecto, a los osos polares les afecta en efecto el calentamiento global porque los trozos de hielo que flotan en el mar y donde ellos fornican, cada vez son más débiles, y pues como que no se acomodan mamá oso y papá oso para tener ositos a gusto. Eso me suena más lógico a que los osos se pierdan…Ya ven que los osos polares son bien pendejos y no vayan a encontrar..¿que? ¿Hielo? Si ¡caray! ¿¡Pescados?! Putísima madre! Si pendejo ¡yo que si me pierdo en la ciudad! Pero los osos polares, ¡nel! Todavía dijeras tú, son osos pardos, ¡ah no! ¡esos si! Está comprobado por un estudio que puedes consultar en www.osospardossonmastaradosqueosospolares.com Si, ya se que estaremos 7 minutos a oscuras, aprovecha para hacer un alto al stress tener sexo, agarren lo que puedan por eso digo que tener sexo, y hagan algo ingenioso, entretenido, distinto tener sexo o reenviar este mensaje, ¡¿que hago?! Recordemos que la Internet tiene mucha fuerza ¿ella así solita? y podemos hacer algo grande. Ver porno pasa la noticia! POR FAVOR No reenvíes este mensaje, COPIA Y PEGA EL TEXTO EN UN MENSAJE NUEVO para no crear listas de usuarios para correo basura, solo se tardarán unos segundos más... Uchalas, yo ya lo estaba reenviando, deja pierdo más mi tiempo creando una lista nueva…