
Soy fan del fanzine. Los amo por ser parte especial de la contracultura llamada underground (under), subterránea (subte), independiente (indie), DIY (Do it yourself o hazlo tu mismo) o como quieras llamarle a la movida expresiva generada básicamente en las calles.
El fanzine, como su nombre lo indica, es una publicación de fabricación casera realizada por un fan (de música, cine, cómics) que con el tiempo puede llegar o no a convertirse en una revista o magazine formal.
Los “zines” no tienen editorial ni patrocinadores, a veces ni siquiera textos, o si los tienen muchas veces son del puño y letra de sus autores que también la hacen de distribuidores (de mano en mano), difusores (de boca en boca o a través del graffiti o el internet), diseñadores artesanales (de tijera, resistol y fotocopia), fotógrafos y dibujantes de sus creaciones.
El primer y más emblemático fanzine tal vez fue
“Punk magazine” nacida a finales del año de 1975 en la ciudad de Nueva York y creado por el escritor y dibujante John Holmstrom, quien entre otras cosas hizo la portada del disco “Road to ruin” de los Ramones y escribió la llamada“biblia del punk”: el libro “Please Kill Me” junto al co-fundador y fotográfo de Punk Magazine, Legs McNeil.
Aparte de nombrar a una nueva generación que se aburría con la música progresiva y disco que imperaba en la época, el fanzine se enfocaba en el circuito CBGB´S (cerrado recientemente) donde bandas que en ese momento no tenían mucha difusión como Ramones, Blondie y Televisión hacían de las suyas.
Sin embargo hay un mundo de fanzines temáticos por descubrir, los hay de trenes, pinballs, cerveza, viajes en carretera, cómics para adultos, poesía, hasta político radicales y feministas. Me gusta el hecho de que se niegan a morir a pesar de la llegada del internet y que en ellos encuentras la verdadera crema de lo que pasa en el subterráneo mundial.
España por ejemplo se distingue por su buena factura en diseño y contenido “Madrid me mata” fue un muy importante expositor de la llamada movida madrileña, como
“Monográfico”, lo ha sido del cómic y la literatura basura.
Bang! es el fanzine de la tienda de discos del mismo nombre en Barcelona y en la últimas ediciones ha incluido un vynil de 45” de regalo. Bang! habla de bandas emergentes españolas como Grabba Grabba Tape, Veracruz! o Juanita y los Feos.
En California el
“Maximum Rock and roll” se ha mantenido con todo durante más de 20 años (inició en 1977 como un programa de radio) y gracias a Riot Grrrl el fanzine de Kathleen Hanna de Bikini Hill se gestionó un fuerte movimiento musical femenino que sigue repercutiendo.
En México por ejemplo la revista Moho o la Mosca en la Pared empezaron con el formato de fanzine y nos gusta “¡Huevos!” y
“Lulú Roja” aunque su publicación no sea muy regular.
Actualmente disfruto mucho del
“Vuelvete Underground” que hace Puny desde Monterrey donde lo mismo encuentras a los Guided by Voices que a los Fancy Free, también esta desde Lima el muy divertido
“Tu mamá calata” (calata es desnudo ¿eh?) que ya lleva varios números, tiene un buen fotolog, y dos recopilaciones muy recomendables “Lima se pudre” y “Dextrozos Sonoros” con bandas locales emergentes como Rabioso, Radio Garage, Morbo, Los Nerds y el Terrible y los Mongoloides.
Desde la misma capital Peruana nos dejó con el ojo cuadrado “Sótano Beat” creado por Hugo, Diego y demás corresponsales europeos que tienen en los
Saicos a su único e indivisible dios y que juntos realizan una ardua y extensa labor de investigación en entrevistas y hemerotecas para dar lugar al renacimiento del llamado “Inca beat” gracias al rescate número tras número de bandas 60´s como Los York´s, Destellos, Chacalón y la Nueva Crema, Benford´s etc.
Quizás lo que mas loable del fanzine en general sea su actitud anti corporativa, ya que aunque tienen precio (varía, pero en general son mucho más baratos que una revista normal), el creador los termina regalando o intercambiando y hace lo que hace por el amor al arte, por que le nace y porque se le hinchan las pelotas, opinan del tema que quieren con el lenguaje que quieren y ponen su granito de arena protestando contra las publicaciones establecidas.
¡Gracias muchachos!